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LA PROBLEMÁTICA DE TRABAJAR CON LOS HIJOS

Es muy común que en nuestro rubro, los hijos sean nuestros herederos en el oficio. Cuando trabajamos con nuestros hijos, se nos presentan un sin número de problemas que de poder ir llevándolos, como quién arrastra una pesada carga, quizá algún día nos dé los mejores resultados. Los hijos son nuestros grandes dolores de cabeza, y cuando están todo un día junto a nosotros compartiendo la jornada laboral es necesario encontrar los mecanismos para llevarla adelante dentro de los mejores parámetros. Cuando un hijo comienza a aprender el oficio, aconsejo que se lo trate sin privilegios al igual que como usted trata a otro empleado. Por su puesto que se entiende que dicho trato tiene que ser bueno. Deberá el jóven ir incorporando responsabilidades y haciéndose cargo de las mismas, es decir, respondiendo con sanciones cuando no se cumplan los objetivos, los horarios, etc; también con premios cuando sí se llegue a los objetivos. Lo mejor que a usted le puede pasar es que su hijo, antes de trabajar en su negocio, lo haga en otro lugar donde aprenda las responsabilidades que tiene que tener un trabajador. Si ésto no ocurre, la cosa es un poco más complicada, pero a no desalentarse. Tenga en cuenta que usted querrá construir un gran edificio, para que cuando llegue el día en que quiera retirarse, tomarse vacaciones o un descanzo, deje el comercio en mejores manos que las suyas propias. Incorpore las ideas que seguramente traen los más jóvenes, por supuesto las que no sean descabelladas. Habrá veces y muchas en que usted tendrá una visión completamente distinta, pero permita que sus hijos pongan en marcha lo creado por ellos. Esto aunque en un principio no sea del todo bueno, seguramente le irá generando la confianza suficiente para ir mejorando y siéntase en estado de inmensa alegría cuando lo superen, porque al hacerlo ello hablará de la excelencia del maestro.

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